La leishmaniosis es una enfermedad zoonósica (puede afectar a las personas) conocida desde antiguo, causada por un protozoo (parásito) y transmitida por vectores, principalmente mosquitos del género Phlebotomo, que afecta fundamentalmente a carnívoros y entre ellos a nuestros perros.

Esta enfermedad esta considerada como uno de los procesos emergentes más preocupantes a nivel mundial tras la malaria.

En España hasta hace poco más de dos décadas se consideraba casi testimonial, sin embargo, aspectos fundamentalmente ligados al cambio climático y, por tanto, al incremento de las áreas de distribución de los mosquitos transmisores, han hecho que en menos de 20 años se considere ya en nuestro país endémica en muchas áreas del sur y preocupante en casi toda la Península.

De este modo, los veterinarios, conscientes de la importancia del problema, la posibilidad de afectar a las personas, su gravedad cuando los perros enferman y la dificultad del tratamiento, insisten cada vez más en la necesidad de establecer un protocolo de vacunación periódico que ayude a prevenir su contagio.

En este sentido y ante el rápido avance del proceso, un estudio realizado por Olega y colaboradores y publicado este mismo año, trató de determinar la prevalencia de esta enfermedad en el lobo ibérico y otras especies de carnívoros en Asturias.

Para ello analizaron 102 muestras de lobo ibérico y 47 de otros carnívoros, entre los años 2008 y 2014, obteniendo unos resultados sorprendentes, teniendo en cuenta que el norte de España es una región no endémica del proceso, típico de zonas más cálidas.

Los autores encontraron que hasta un tercio de los lobos analizados fueron positivos a leishmaniosis y la prevalencia media para todos los carnívoros analizados fue del 40%, concluyendo que existe una amplia presencia de este parásito en la región y que se puede observar un aparente incremento progresivo de la prevalencia en lobos ibéricos durante la última década, por lo que, a pesar de que en la mayoría de los casos se trata de portadores subclínicos que no llegan a presentar síntomas evidentes de la enfermedad, es necesario estar alerta ante su posible impacto en las poblaciones de éste y otros carnívoros y, por su puesto, debe hacernos pensar en la importancia y conveniencia de mantener un programa vacunal de nuestros perros de caza frente a esta enfermedad.

Informa: www.cienciaycaza.org

Categorias: Caza, Noticias

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